La Fundació Catalunya La Pedrera consolida un modelo de gestión forestal para afrontar los grandes incendios
Los incendios de este verano refuerzan un modelo de gestión del territorio basado en la gestión activa de los bosques, los puntos estratégicos, el mosaico agroforestal y la ganadería extensiva para dar mayores oportunidades a los equipos de extinción
El modelo de la Fundación es único en la capacidad de generar acuerdos con propietarios públicos y privados para agilizar la ejecución de las actuaciones forestales
Entre 2023 y 2026 la Fundación ha impulsado actuaciones en doce espacios naturales de Cataluña con 341 hectáreas de gestión forestal, 30 kilómetros de caminos forestales y el apoyo a doce explotaciones de ganadería extensiva
Los grandes incendios forestales forman ya parte de la nueva realidad climática de Cataluña y el resto de la Península Ibérica. El aumento de la superficie forestal a consecuencia del despoblamiento rural, el abandono de la actividad agraria, la acumulación de combustible vegetal y los episodios cada vez más frecuentes de calor extremo, sequía y viento hacen que los incendios sean hoy más intensos, rápidos, imprevisibles y difíciles de extinguir que hace sólo unas décadas.
Ante este escenario, la Fundació Catalunya La Pedrera defiende que la mejor manera de proteger los bosques es preparar adecuadamente el territorio antes de que llegue el fuego. Los incendios de este verano han vuelto a demostrar que, aunque es imposible evitar todos los grandes incendios, una buena gestión del paisaje puede dar más oportunidades a los equipos de emergencia para contenerlos, reducir sus impactos y favorecer la posterior recuperación de los ecosistemas.
Entre los años 2023 y 2026 la Fundació Catalunya La Pedrera ha desarrollado actuaciones en doce espacios naturales propios y en custodia distribuidos por toda Cataluña, desde el Prepirineo hasta Els Ports, pasando por las Gavarres, Montserrat, el Montsant, Montañas de Prades y Collserola, con una misma finalidad: construir paisajes más resilientes ante los grandes incendios forestales.
Las actuaciones impulsadas por la Fundació Catalunya La Pedrera se han desarrollado entre 2023 y 2026 en doce espacios naturales, combinando la gestión de sus fincas con proyectos de custodia forestal y la colaboración con administraciones y entidades del territorio.
Durante este periodo se han ejecutado trabajos forestales en 341 hectáreas, 189 de las cuales en puntos estratégicos para la gestión de incendios (PEG) identificados por los bomberos, se han realizado mejoras en 30 kilómetros de caminos forestales, se han puesto a punto ocho puntos de agua, se han recuperado 44 hectáreas de explotaciones de ganadería extensiva, actuaciones que contribuyen a preparar el territorio antes de que llegue el fuego.
El modelo de gestión de la Fundación también destaca por la capacidad de generar acuerdos con propietarios públicos y privados, lo que permite agilizar acciones y trabajos forestales en el territorio de forma coordinada.
"Los grandes incendios ya no son una excepción, sino una realidad con la que deberemos convivir. La pregunta no es si habrá grandes incendios, sino cómo preparamos el territorio para que, cuando lleguen, los equipos de emergencia dispongan de más oportunidades para actuar con seguridad y eficacia.", afirma Miquel Rafa, director de sostenibilidad y territorio de la Fundación Catalunya La Pedrera.
Los incendios de 2026 refuerzan este modelo de gestión
Los incendios forestales registrados este verano han permitido comprobar sobre el terreno la utilidad de ese modelo.
En el macizo de Les Gavarres, las primeras valoraciones técnicas después del incendio del pasado 3 de julio indican que las actuaciones desarrolladas durante los últimos años facilitaron el acceso y la movilidad de los equipos de extinción en varios sectores del incendio, aunque las condiciones meteorológicas extremas provocaron un comportamiento muy intenso del fuego.
Estos primeros análisis confirman una realidad cada vez más asumida por los expertos: la preparación del territorio no impide que se produzca un gran incendio cuando coinciden calor extremo, sequía y viento, pero sí contribuye decisivamente a reducir sus consecuencias.
Otro ejemplo se ha producido este mismo verano en el Montaña de Alinyà. El pasado 24 de junio, un incendio provocado por un rayo se pudo controlar rápidamente gracias a la combinación de caminos accesibles, balsas y puntos de agua construidos en el marco de los trabajos impulsados por la Fundació. Sin estas infraestructuras listas, existía un riesgo elevado de que el fuego hubiera evolucionado hacia un gran incendio forestal.
Para la Fundación estos dos casos ejemplifican un cambio de paradigma: hoy la prevención no consiste únicamente en reducir combustible forestal, sino en preparar el paisaje para que ofrezca oportunidades reales y seguras de intervención cuando el fuego se produce, y una vez finalizado el incendio el bosque tenga más oportunidades de recuperarse.
"Preparar el paisaje antes de que llegue el fuego es una de las mejores inversiones que podemos hacer para proteger a las personas, la biodiversidad y el territorio." explica Miquel Rafa, director de sostenibilidad y territorio de la Fundación Catalunya La Pedrera.
Gestión activa, un modelo que integra cuatro herramientas para hacer el territorio más resiliente
La Fundació Catalunya La Pedrera desarrolla un modelo de gestión propio que integra cuatro líneas de actuación complementarias, porque la preparación del territorio va mucho más allá de la gestión forestal.
- Gestión forestal. Mediante trabajos de aclareo y mejora de las masas forestales se reduce el exceso de combustible, se mejora la estructura del bosque y se favorecen paisajes más resilientes frente a los efectos del cambio climático. Destacan las 90 hectáreas de gestión forestal en la Montaña de Alinyà, las 17 hectáreas intervenidas en Can Puig de Fitor (Gavarres), 18 hectáreas en el entorno de Montserrat, y las actuaciones de mejora sobre 7 hectáreas en el Bosque de Vilalta, en las Montañas de Prades.
- Infraestructuras estratégicas para los equipos de extinción. La mejora de caminos forestales, la construcción y mantenimiento de puntos de agua y las actuaciones en puntos estratégicos de gestión (PEG) facilitan el acceso de los servicios de emergencia, les permiten trabajar en mejores condiciones de seguridad y crean oportunidades para reducir la propagación del fuego. Entre las actuaciones más destacadas se encuentran las realizadas en el Montaña de Alinyà con 80 hectáreas de PEG, la mejora de 26 km de caminos forestales, la construcción de un depósito de 250.000 litros y cuatro balsas de agua, así como las actuaciones sobre 70 hectáreas de PEG en Les Gavarres.
- Recuperación del mosaico agroforestal. La recuperación de cultivos abandonados incrementa los espacios abiertos, rompe la continuidad del combustible forestal y contribuye a configurar un paisaje más diverso y resiliente. En este ámbito destacan la recuperación de 20 hectáreas de pastos en el Montaña de Alinyà y 20 hectáreas de mosaico agroforestal en Collserola, principalmente olivos.
- Silvopastoreo y ganadería extensiva. El soporte a la ganadería extensiva permite mantener los espacios abiertos a lo largo del tiempo y reducir la acumulación de combustible vegetal. En este período la Fundación ha apoyado 12 explotaciones ganaderas, con actuaciones como la construcción de infraestructuras y bebederos en la Montaña de Alinyà, la mejora de cercados en Can Puig de Fitor o el proyecto de pasto con burros en el Congost de Mont-rebei, que contribuye al mantenimiento de los espacios abiertos en un entorno natural.
Una apuesta por adaptar Cataluña a los grandes incendios del futuro
Los grandes incendios forestales son hoy uno de los principales retos ambientales y seguridad del país. Afrontar este nuevo escenario exige una estrategia sostenida en el tiempo que combine conocimiento científico, gestión forestal, desarrollo rural y colaboración entre administraciones, propiedad forestal, servicios de emergencia y entidades comprometidas con el territorio.
La Fundació Catalunya La Pedrera sigue trabajando en este modelo de gestión del territorio con una visión a largo plazo. Así, la gestión activa de los bosques, la recuperación del mosaico agroforestal, el apoyo a la ganadería extensiva y la creación de infraestructuras estratégicas no evitan los grandes incendios, pero sí hacen posible un territorio más resiliente, más preparado y seguro.